La fascinación por la fragilidad humana. Entrevista a Alberto Barrera Tyszka


Por Omar Osorio Amoretti

@osorioamoretti

Conversación entre Omar Osorio Amoretti y Alberto Barrera Tyszka por motivo de la publicación de la novela Patria o muerte.

Alberto Barrera Tyszka (Caracas, 1960) es hasta ahora el escritor de la Venezuela de principios del siglo XXI que tiene mayor proyección internacional. A pesar de haber publicado un puñado de libros desde finales de la centuria pasada (Amor que por demás, 1985; Edición de lujo, 1990; Coyote de ventanas, 1993; Tal vez el frío, 2000; También el corazón es un descuido, 2001) no es sino a raíz de su victoria en el Premio Herralde de Novela por La enfermedad (2006) cuando su nombre adquirió mayor popularidad. En septiembre de 2015 se conoció otro triunfo, esta vez del XI Premio Tusquets Editores de Novela por su obra Patria o muerte.

Omar Osorio Amoretti: Alberto Barrera Tyszka, antes de comenzar esta entrevista quisiera felicitarte por este logro que ya muchos desearían tener en su haber. Patria o muerte es de esas novelas que, por el ruido que generan, se convierten durante unos meses en una especie de lectura obligatoria con sus comentarios correspondientes para los interesados en la literatura. Me gustaría conocer algunos aspectos elementales que te llevaron al producto final, cosas como cuándo te surgió la idea de escribir esta historia, cuánto tiempo duró su escritura, si fue realizada al calor de los hechos narrados, etcétera.

Alberto Barrera Tyszka: Yo no soy un escritor con planes muy definidos. No suelo tener muy claro lo que deseo hacer antes de comenzar a escribir. Y, si lo tengo claro o creo que lo tengo claro, por lo general esa idea se transforma mucho en el camino. La escritura misma, el acto de escribir, es para mí una forma de revelación. Quiero decir con esto que escribir me ayuda a buscar y a encontrar el libro que quiero. En el caso concreto de Patria o muerte también funcionó así. Comencé hace a años a escribir una sola historia –la de María, la niña– y poco a poco, a medida que iba avanzando esa historia se fue convirtiendo en muchas otras historias. En ese tránsito, ocurrió la enfermedad de Chávez, me interesé por el tema del carisma, empecé a imaginar otras tramas, otros personajes, leí cosas que me llamaron la atención, empezó a surgir de manera natural la necesidad de tratar de contar lo que nos había ocurrido, etc. Escribí mucho y luego corregí más. La verdadera escritura literaria es la corrección. Más que escribir, siempre se re-escribe. En esa tarea, la novela comenzó a convertirse en Patria o muerte.

O.O.A.: ¿Sientes que hasta ahora es tu mejor texto narrativo?

A.B.T.: En general, uno suele pensar eso siempre de su último libro, de su libro más reciente. A mí me cuesta mucho ejercer juicios de ese tipo sobre mis libros. Todos son mejores o peores dependiendo desde dónde los evalúe. Todos son distintos.

O.O.A.: Ya has ganado dos concursos importantes en España, primero con Anagrama (La enfermedad, 2006) y ahora Tusquets. ¿Consideras que ambos logros te han visibilizado más en el campo cultural de habla hispana?

A.B.T.: Sí, por supuesto. Los premios son un apoyo fundamental en la promoción y difusión de los libros. Ese es su valor principal. Hacen ruido, mueven las obras… algo que, en general, es muy difícil de lograr.

O.O.A.: No es casual que confluyan dentro de la novela dos elementos importantes para ti como escritor: por una parte, la figura del teniente coronel Hugo Chávez (1954-2013), ya estudiada con anterioridad junto a Cristina Marcano en Hugo Chávez sin uniforme (Debate, 2004); por otra, el tema de la enfermedad, recurrente tanto en la novela homónima como en Rating (Anagrama, 2011), si bien en un grado secundario. Ahondando un poco más en tu visión personal del asunto, ¿se podría decir, tomando las palabras que Oscar Marcano dijera de su libro de cuentos Cuartel de invierno, que estabas “condenado a escribir esto”?

A.B.T.: Uno está «condenado», como dices, a ser leal a sus obsesiones. Ellas nos buscan, se ponen delante, no hay manera de escapar. Sin duda que la enfermedad, la precariedad física, la fragilidad de la vida, el dolor… son todos temas que me convocan literariamente. Siento en ese espacio –en el ámbito inevitable de la enfermedad– una oportunidad y una posibilidad irresistible para organizar mi curiosidad y mis palabras. Lo débil, lo torcido, lo maltrecho… se me hace irresistible. Y quizás también lo escribo para entender por qué.

O.O.A.: Una de las cosas llamativas del triunfo del XI Premio Tusquets Editores de Novela es el argumento del jurado. Y es que si bien este destacó tu habilidad para elaborar un “absorbente ritmo narrativo”, la razón que parece resaltar es la de haber tenido “la valentía de contar, desde las vivencias cotidianas de un grupo de personas, la realidad venezolana de un modo poco complaciente”. ¿Percibes que, más allá del innegable trabajo formal, haber tratado la Venezuela del chavismo (sin duda un tema atractivo para los extranjeros) fue un hecho de peso para ganar el concurso?

A.B.T.: Me temo que eso habría que preguntárselo al jurado. No dudo, sin embargo, que Venezuela, en estos años, forma parte de un interés mundial, está en las preguntas de mucha gente del planeta: qué ocurre aquí realmente, qué es y no es cierto…Digamos que ha habido mucho ruido mediático a nuestro alrededor. Eso hace que nuestro país y nuestras expresiones culturales tengan un atractivo especial, provoquen más interés.

O.O.A.: Me gustaría que ahondaras un poco en esto que te voy a preguntar. Hace años afirmabas estar en contra de una literatura programática, esa que al estilo de Uslar Pietri (el ejemplo era tuyo) escribía una novela porque quería transmitir una reflexión determinada. Sin embargo, en una entrevista publicada por Indira Rojas en El Universal en septiembre del año pasado señalaste que “Los venezolanos estamos buscando entender qué nos pasa, qué somos. Después de todo ese proceso nos preguntamos qué seguimos siendo, qué no, y cómo nos podemos nombrar”, lo que aunado a la representación literaria que hacías de una dinámica social, cultural y política en plena agonía de Chávez le dio la impresión a algunos lectores de que Barrera Tyszka había abandonado su antigua poética. ¿Tienen razón quienes así piensan? ¿Has abrazado ahora las ideas artísticas otrora rechazadas?

A.B.T.: No. Sigo pensando aquello que dije hace años. El asunto no tiene que ver con un tema, con la elección de un tema, sino con una actitud, con un tipo de relación con el lenguaje. Yo citaba el caso de Uslar Pietri porque, en unas declaraciones suyas, yo sentí que él tenía una relación instrumental con la literatura. Él entendía la literatura como vehículo para transmitir sus ideas. Eso es lo que yo cuestionaba y cuestiono. Yo no escribí Patria o muerte con esa concepción editorial de la escritura. No tenía un idea preconcebida y decidí que la mejor manera de comunicarla era a través de una novela. No. Yo escribí una historia de ficción sin saber muy bien adónde iba, queriendo contar cosas que me duelen, que no entiendo, que me parecen complejas y que –probablemente– no sé explicar ni desarrollar de otra manera. Umberto Eco dice que hay que tratar de narrar lo que uno es incapaz de teorizar. Creo que, sin planteármelo deliberadamente, eso es lo que intenté hacer en Patria o muerte.

O.O.A.: Ya para finalizar, ¿consideras que el novelista que escribe sobre su tiempo ejerce por fuerza un compromiso social?

A.B.T.: El término «compromiso social» alude un poco a lo mismo que tocábamos en la pregunta anterior. Supone que el escritor debe poner su arte al servicio de una causa extraliteraria, de un compromiso con alguna urgencia de la sociedad. Son dos palabras que necesitan muchas comillas. Yo me siento comprometido como ciudadano con lo que ocurre a mí alrededor y, de manera natural, eso aparece en mi literatura. De una o de otra forma. A veces de manera evidente, otras no. Yo supongo que es imposible que eso no se respire en todo lo que escribo. Y creo que eso, de alguna forma, nos pasa a todos. Es imposible no «escribir sobre tu tiempo». Siempre lo haces. Incluso si escribes ciencia ficción.

Fotografía: Cristina Marcano Cortesía: Alberto Barrera Tyszka

Fotografía: Cristina Marcano
Cortesía: Alberto Barrera Tyszka

Acerca de Omar Osorio Amoretti

Omar Osorio Amoretti. Caracas (1987) es profesor e investigador (USB | UCAB). Licenciado en Letras y maestría en Historia de Venezuela por la Universidad Católica Andrés Bello. Ha publicado: José Rafael Pocaterra y la escritura de la historia (Equinoccio, 2018).
Esta entrada fue publicada en Entrevistas, Literatura y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s