Arte verbal


   Quizás el título de esta columna sea suficiente para dar a intuir cuál es el punto fuerte de Hotel, la segunda obra que Gabriel Payares (1982) edita, esta vez en la editorial Puntocero. Sin embargo, hay dos razones para decir que es un reduccionismo injusto. La primera es una obviedad: sus textos no están compuestos únicamente de un fervor por la palabra escrita, perfeccionada en su gramática y en sus recursos narrativos. La segunda también pudiese ser una perogrullada si se ha leído su trabajo anterior, Cuando bajaron las aguas (2006), pues si algo comparten en común ambos libros es ese gusto por el lenguaje transformado en arte, estructurado no solo con una intención sensual, de detener la lectura para repasar nuevamente lo decodificado líneas atrás por puro placer, sino con el objetivo de forjar con solidez aquellos resquicios necesarios que nos lleven gustosamente a la dimensión de lo ficticio.

   Es tan evidente este rasgo de su prosa que el mismo Ednodio Quintero lo señala como uno de sus grandes valores. Pareciera que para Payares no existe anécdota imposible de literaturizar por muy ínfima e intrascendente que sea: basta con darle el enfoque preciso para que su narración vaya moldeando los rasgos de los personajes, la atmósfera de la situación descrita, el ritmo parsimonioso con que las cosas van ocurriendo para, cuando menos se lo espera uno, dar un giro inesperado (que no se traduce en finales sorpresa, sino precisamente en la ausencia de estos, precisamente cuando el lector más los esperaba) con el cual termina la trama, muchas veces sin estridencias ni intensidades. Casi como la vida misma. Esto, sin duda, lo ha tomado en cuenta su autor y le ha rendido frutos muy positivos con relación a su producción anterior.

   Si tuviera que decir qué es lo nuevo y qué es lo bueno de este texto, diría que la organicidad de sus elementos. A pesar de sus temas, de sus finales o de sus conflictos, estos siete cuentos participan de la misma factura estilística, lo cual se traduce en el empleo de oraciones largas, cadenciosas y en un interés casi obsesivo por dar consistencia y presencia a sus personajes (rasgo ya presente, por cierto, en su primer libro con el cuento “El duro”) que genera en el conjunto una suerte de aire de familia que los emparenta, a pesar de los diversos derroteros que toman.

Datos bibliográficos

Nombre: Hotel (2012)

Autor: Gabriel Payares

Editorial: Ediciones Puntocero

* Esta reseña fue publicada en el suplemento Día-D, del diario 2001, el 7 de octubre de 2012.

Acerca de Omar Osorio Amoretti

Omar Osorio Amoretti. Caracas (1987) es profesor e investigador (USB | UCAB). Licenciado en Letras y maestría en Historia de Venezuela por la Universidad Católica Andrés Bello. Ha publicado: José Rafael Pocaterra y la escritura de la historia (Equinoccio, 2018).
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